Eje 4. Actividad 2. Argumentación Lúdica

Un descubrimiento mágico: la lectura Hasta que un día, desde la ventanilla de un auto, vi un cartel a un costado del camino. La visión no pudo haber durado mucho tiempo; tal vez el automóvil se detuvo por un instante, quizá sólo redujo la velocidad lo suficiente para que yo viera, grandes e imponentes, formas similares a las de mi libro, pero formas que no había visto antes. Sin embargo, supe de inmediato lo que eran; las oí dentro de mi cabeza; se metamorfosearon, dejaron de ser líneas negras y espacios blancos para convertirse en una realidad sólida, sonora, cargada de significado. Todo eso lo había hecho yo por mi cuenta. Nadie había realizado por mí ese truco de magia. Las formas y yo estábamos solos, revelándonos mutuamente un diálogo silencioso y respetuoso. Haber podido transformar unas simples líneas en una realidad viva me hizo omnipotente. Ya sabía leer. No sé cuál era la palabra que leí hace tantos años en aquel cartel creo recordar que tenía varias “a”, pero la repentina sensación de entender lo que antes sólo podía contemplar es aún intensa como debió serlo entonces. Fue como si adquiriera un sentido nuevo, de modo que ciertas cosas ya no eran sólo lo que mis ojos veían, mis oídos oían, mi lengua saboreaba, mi nariz olía y mis dedos tocaban, sino que eran también, lo que todo mi cuerpo descifraba, traducía, expresaba, leía. El acto de leer te otorga el poder (y la magia) de interpretar los contenidos que se transmiten a través de los textos, que son un medio esencial para comunicarse con el entorno, desde una lista de instrucciones o una carta, hasta un discurso que será leído en una ceremonia. Es así que el acto de leer está dado por la interacción entre un lector, un texto y un contexto. El lector, al leer, incorpora sus conocimientos previos y lo que sabe sobre el mundo; el texto incluye la intención de quien lo ha escrito, el contenido de lo dicho y la forma en que se estructura el mensaje; y el contexto incluye las condiciones de la lectura, por ejemplo, la intención del lector o interés por el texto, o en qué ámbito y con qué fines se está efectuando la lectura. En esta modalidad educativa experimentarás el encuentro lector-texto-contexto, pues, sumado a tu trayectoria académica, a partir de este momento realizarás actividades como la redacción de un texto, la elaboración de un artículo científico o un ensayo, para lo cual será necesario que consultes fuentes diversas que traten dichos temas que investigas, donde la acción de leer fomentará la capacidad de distinguir diferentes posiciones, valorarlas, y, derivado de ello, construir nuevas comprensiones. En esta primera unidad se hablará de la lectura académica como la acción que encamina hacia el pensamiento crítico y, por tanto, a la generación del conocimiento, para, posteriormente, abordar algunas estrategias, criterios y pautas que te permitirán efectuar la lectura de textos académicos.

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